Fer Sonar Coloms

Concierto de arte sonoro y código creativo | Audio: Jewel Bell | 2022

Fer Sonar Coloms convierte cinco siglos de memoria acústica en una intervención audiovisual concebida específicamente para el Convent de les Arts d’Alcover, en Tarragona. Sonidos ausentes, imaginados o silenciados reaparecen mediante la interpretación sonora y la creación visual generativa.

El dúo de arte sonoro Jewel Bell, formado por Joan Torné y Roger Conesa, recupera e interpreta diferentes estratos de esa memoria acústica: el antiguo palomar sobre el que se construyó el convento en 1521, las confesiones y los cantos vinculados a la vida religiosa, los saqueos sufridos por el edificio y otros acontecimientos que forman parte de su historia. Sonidos ausentes, imaginados o silenciados vuelven a resonar en sus muros y hacen convivir diferentes tiempos dentro de un mismo presente.

El título transforma la expresión catalana fer volar coloms, asociada a imaginar o hacer suposiciones a partir de determinados indicios. Al sustituir volar por sonar, la obra desplaza la metáfora hacia la escucha: las palomas ya no solo sobrevuelan simbólicamente el antiguo convento, sino que reaparecen a través del sonido y de su traducción visual.

El concierto se desarrolla en la parte más alta del edificio, un espacio parcialmente rehabilitado que conserva signos visibles de abandono. La intervención ocupa dos salas comunicadas por tres pequeñas aberturas. Cada músico se sitúa en una de ellas y construye una composición que se relaciona con la interpretación procedente de la sala contigua. Esta disposición convierte la arquitectura en parte activa de la obra: los sonidos atraviesan los muros, conectan ambos espacios y envuelven al público.

En cada sala se presenta una proyección generativa diferente, vinculada a su correspondiente entrada de audio. El sistema analiza en tiempo real parámetros como la intensidad, el tono, el timbre y la duración del sonido, y los transforma en formas, movimientos y variaciones cromáticas.

Una de las proyecciones utiliza una simulación de partículas que emerge y evoluciona entre el caos, la simetría y el orden. Su movimiento remite al vuelo colectivo de una bandada de palomas y recupera la memoria del antiguo palomar sobre el que se levantó el convento.

La segunda proyección presenta una estructura más orgánica e indefinida, concebida como una metáfora de las voces, los diálogos y los sonidos retenidos en el interior del edificio. Una especie de espectro sonoro, cercano visualmente al ruido Perlin y a la estética glitch, se despliega sobre la pared. Las formas y los colores aparecen, se transforman y se desvanecen como si las resonancias acumuladas durante siglos intentaran atravesar los muros y adquirir, finalmente, una presencia visible.